Recomendaciones antes de comprar un reloj

Vivimos actualmente en una época en la que tenemos la facilidad de conocer la hora exacta incluso a través del móvil más básico del mercado, y éste, siendo a su vez un dispositivo que nos ha cambiado la vida y del que disponemos prácticamente todos, haría innecesario o cuanto menos superfluo el uso de reloj.

Nada más lejos de la realidad. El reloj sigue siendo un placer para todos los aficionados que disfrutamos del mundo y conocimiento de la relojería más allá del denominado “Statu Quo” que transmite a los demás en función del modelo de reloj y más aún de la marca del mismo.

La cuestión a plantearse sin duda será por encima de todo que uso vamos a dar a nuestro reloj y más importante será por encima de esta incluso discernir si nos interesa un reloj con alma “mecánica” o en su lugar de cuarzo o pila (batería).

Todo buen conocedor de la relojería y que se considere apasionado de los guarda-tiempos le dirá sin duda que los relojes de batería (cuarzo) no tienen alma, y por ello nada podrá compararse a un reloj mecánico, sea este de movimiento automático o cuerda (movimiento mecánico manual).

Debe saber que del mismo modo que los relojes con mecanismos automáticos son más preciados, el coste de estos es por lo general superior al de los modelos de cuarzo.

Además los relojes mecánicos requieren de un mantenimiento para garantizar su buen funcionamiento. Este mantenimiento se recomienda hacer a través de los servicios técnicos que las firmas tienen. Estos servicios técnicos suelen venir indicados fácilmente en la documentación de los relojes o bien serán recomendados o indicados desde el punto de venta donde adquiera su reloj.

Hay también relojeros que tienen sus talleres propios que pueden revisar su reloj. Estos relojeros independientes al servicio técnico autorizado tienen siempre por lo general precios mas competitivos que los que ofrece la marca. Recomendamos siempre que pida referencias a fin de dejar su reloj en manos de un técnico cualificado que garantice el cuidado del mismo.

Vamos a exponer brevemente las dos diferencias fundamentales entre los tipos de reloj resumiendo y englobando a estos en dos tipos; mecánicos  o de cuarzo.

Ventajas de un reloj mecánico

Para empezar a hablar de relojes debemos comenzar a distinguir las dos clases que los distinguen entre sí,  identificándolos además en cada una de ellas.  Podíamos decir para resumir que principalmente hay dos tipos de relojes, de movimiento mecánico (llamado por muchos simplemente automáticos) o de cuarzo. Vamos a comenzar con los relojes MECÁNICOS, los preferidos por los entendidos y aficionados a los relojes.

Un reloj mecánico es aquel que utiliza un procedimiento mecánico para medir el paso del tiempo, distinguiéndose de aquellos que miden el tiempo a partir de un fenómeno natural mensurable (como ejemplo sirva poner los relojes de sol, las clepsidras o los ya comentados relojes de cuarzo).

Como los que nos interesan ahora son los relojes mecánicos de pulsera pasemos a hablar de ellos. Técnicamente hablando, en un reloj mecánico, la maquinaria que está en el interior se llama calibre, y es el corazón que da vida al guarda-tiempo. La parte externa y sus ornamentos engloban el término caja.

¿ Qué hace especiales a los relojes mecánicos?

Los relojes mecánicos pueden ser manuales o automáticos, estos últimos en los que cada uno de los movimientos del brazo se soportan por un mecanismo de resorte de forma automática mediante un rotor. La mayoría de los rodamientos del rotor permanecen en movimiento en la caja del reloj debido a su inercia y a la gravedad en el espacio, de manera tal que se aplica un par al mecanismo de bobinado.

La precisión de los relojes automáticos depende de diversos factores. Sobre todo, la forma en la que lo lleva el propietario determina cómo es de exacto un reloj automático.

Para una persona activa, que lleva el reloj también en actividades deportivas, el movimiento automático reaccionará de manera diferente que para una persona que pasa mucho tiempo en el coche o en su mesa de trabajo.

Además de la actividad del usuario, factores tales como la temperatura y la presión del aire son fundamentales para determinar la exactitud de un sistema automático. Relojes automáticos de muy alta calidad son capaces de conseguir desviaciones de menos de 6 segundos por día. Una desviación “normal” suele ser de entre 10-30 segundos por día.

¿Como saber si un reloj automático es de calidad certificada?

Muy sencillo. Todo reloj que porte en su esfera la palabra cronómetro es un reloj que ha sido sometido a examen que certifica su ajuste mecánico y su “desfase” mínimo dentro de los parámetros adecuados.

Este certificado de CRONÓMETRO se emite por el Control Oficial de Cronómetros Suizos,C.O.S.C. (Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres). Un cronómetro cuenta con una desviación de -4 a +6 segundos por día para ser particularmente preciso.

Ventajas de un reloj de cuarzo

Hablemos de los relojes de CUARZO.

Estos relojes albergan maquinarias electrónicas que funcionan a través de las vibraciones que un cristal de mineral de cuarzo que tiene corriente eléctrica que es impulsada por la pila.

El mineral elegido, cuarzo, no lo ha sido a capricho ya que su característica principal es que vibra u oscila cuando es atravesado por una corriente eléctrica de tipo alterna. Esta característica se denomina PiezoElectricidad.

¿Que ventajas tiene un reloj de cuarzo respecto de un automático?

  • Es un reloj más exacto que un reloj automático. Como ejemplo basta con exponer el ratio de comparación de desfase. Un reloj de cuarzo básico tiene una desviación media de unos 15/30 segundos por mes.
  • Un reloj automático, bien afinado tiene la misma desviación de tiempo pero reduciendo esta desviación a un periodo diario (15/30 segundos al día).
  • Un reloj de alta gama y calidad excepcional tiene una desviación diaria de no menos de 6 segundos por día.
  • Los relojes de cuarzo son por lo general más baratos en comparación al mismo modelo con mecanismo automático.
  • Suelen ser más ligeros ya que el mecanismo es mucho más ligero que un mecanismo mecánico.

Vista la mejor y mayor razón de hacerse con un reloj de cuarzo frente a otro automático pasamos a exponer sus inconvenientes, que serán motivo de estudio a fin de tomar la mejor decisión posible.

  • Los relojes de pila necesitan de las mismas para su funcionamiento, y aunque una vida media suele ser de unos dos o tres años hay ya marcas que ofrecen relojes de alta gama en cuarzo con “super-baterías” que tienen una vida superior a los 5 años de uso.
  • Una vez los recambios de un reloj de pila estén agotados la solución será más compleja. Además de ser un reloj sumergible, se recomienda siempre cambiar la junta de hermeticidad junto al reemplazo de batería.
  • De querer guardar el reloj de forma indefinida es necesario que la pila o batería sea extraída. Una pila gastada acaba sulfatándose, y ello hace que el mecanismo se deteriore siendo inservible e irreparable.
  • Hoy día que estamos viendo a diario la “concienciación ecológica” hay que tener en cuenta que las pilas de los relojes de cuarzo contaminan y estas deben reciclarse en puntos a tal efecto.

Qué es un reloj cronómetro

Muchas veces habremos oido hablar sobre los relojes cronómetros y acerca de su exactitud y precisón respecto de los relojes no denominados cronómetros. Una forma sencilla de sintetizar o denominar este tipo de reloj es diciendo del mismo que un «reloj cronómetro es un reloj más preciso que ha pasado por un control a fin de verificar su funcionamiento». Teniendo por tanto este concepto claro cuestión a plantear sería, ¿Qué necesita un reloj por tanto para ostentar el título de cronómetro?

Muy sencillo, o más complicado, según se mire.

Para que un reloj tenga el certificado de cronómetro la marca debe entregar los mecanismos al COSC, que es el centro o Control Oficial Suizo de Cronómetros.

Cada movimiento se controla durante 15 días dentro de cinco posiciones y a tres temperaturas (8, 23 y 38 grados centígrados).

Para recibir el certificado COSC un movimiento debe cumplir siete criterios relacionados con parámetros concretos tales como la marcha diurna media, la diferencia de marcha entre posiciones horizontales y verticales, o la precisión frente a las variaciones térmicas.

Como mínimo se estipula que la desviación de marcha debe ser inferior a 4/+6 segundos al día (para un movimiento de un diámetro superior a 20 mm).

Cada cronómetro se identifica por un número grabado en el movimiento y por un número de certificado COSC.

Inspirándose en la norma ISO 3159, el COSC también controla los cronómetros de cuarzo. Cada movimiento se somete a una batería de tests que dura 11 días, en una posición y a tres temperaturas. Está también sometido durante un día a rotaciones en tres dimensiones y debe sufrir 200 choques de un valor de 100 G (cien veces la gravedad terrestre).

El término cronómetro se aplica erróneamente muchas veces en instrumentos horarios provistos de un mecanismo adicional acelerado por pulsadores y que permite medir la duración de un evento.

Tal instrumento es un chronograph o chronoscope (según terminología del COSC), que obviamente puede pasar los criterios de la norma para poder llevar el nombre de cronómetro, pero no es suficiente.

Los fabricantes no están obligados a dar a conocer si su movimiento ha superado las pruebas del COSC, pero si lo hacen, pueden disfrutar de esta certificación toda la vida del movimiento, siempre que no se le hagan variaciones, en cuyo caso debería volver a someterse al examen del COSC.

Como podréis comprender, un reloj que posea este certificado ofrece un valor añadido frente al que no lo tiene, algo que también se nota en su precio.

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