¿Que es un reloj complicado? ¿y pluricomplicado?

 

 

A muchos aficionados incondicionales de los relojes siempre les quedará el recuerdo del interés suscitado al oír hablar de los relojes complicados cuando se fueron adentrando en su conocimiento.

La respuesta a la pregunta acerca de un reloj complicado bien pudiera ser motivo de broma fácil contestando simplemente «que hablamos de relojes donde es difícil interpretar la hora«…

Pues bien, en algunos casos coincide que la «ingeniería» y maestría de relojeros prestigiosos desarrolla nuevas formas de leer y registrar el tiempo que necesitan de lecciones para su lectura pero realmente un reloj complicado es otra cosa bien distinta.

Los relojes de bolsillo y su posterior evolución como relojes de pulsera mediante  la correa (Abraham Louis Breguet construyó en 1812 el primer datado reloj de pulsera para Caroline, reina de Nápoles)  se convirtieron en accesorios imprescindibles llegando a convertirse en complementos valiosos atesorados por sus propietarios. Los relojes servían para poder leer el tiempo y por ello las esferas con mayor o menor arte indicaban las horas que incansablemente recorrían las agujas. Fue cuestión de tiempo que los relojeros, a medida que desarrollaban y perfeccionaban su oficio a través del conocimiento y la experiencia, se empezaran a preguntar si podrían crear guarda-tiempos que pudieran contar más historias que la hora.

De esta curiosidad y del ingenio se desarrollarían las «complicaciones», denominándose así por ello a todas las funciones adicionales a la hora en un reloj. Aunque su denominación se ha hecho más exigente a posteriori funciones como el cronógrafo, reserva de marcha o fase lunar por ejemplo deberían ser consideradas complicaciones por derecho. Es cierto que a medida que se ha ido perfeccionando la relojería algunas «complicaciones» que eran denominadas como tal inicialmente han dejado de serlo para muchos entendidos. Sirva de ejemplo la fecha, que cuando se incorporó en los comienzos a los relojes fue denominada como tal,  hoy día se califica de función.

La exigencia y la oferta de maestros relojeros desarrollando piezas magistrales han ¨reconvertido» esta terminología; COMPLICACIÓN, llegando incluso a encumbrarla y complicarla aún más… Hablamos de relojes PLURICOMPLICADOS cuando tenemos ante nosotros piezas que reúnen en su haber varias funciones complicadas, siendo por ello el valor de estos guarda-tiempos incuestionable debido a su complejidad y alto coste.

Pero, ¿que podríamos definir como una una alta complicación? Si bien ya hemos comentado que complicación es toda función adicional a la simple lectura de hora podríamos definir como complicaciones más populares la de «reserva de marcha«, «fase lunar«,  «alarma«,  «calendario«, etc, etc… siendo Altas Complicaciones las que aportan una complejidad de extraordinaria maestría para su ejecución. Como ejemplos más significativos podríamos citar el Tourbillon, Carrousel, Calendario perpetuo, Ecuación de tiempo, etc… o las musicales de Sonería; Carrillón, Repetición de Minutos (RRPP), etc. Si queremos dar una vuelta de tuerca tendremos la pluricomplicación o relojes pluricomplicados y estaremos hablando de relojes que reúnen en su haber más de una función complicada.

Hablemos otro día de este tipo de complejidades que son las que han convertido a la relojería en un arte y a piezas en concreto como «rara avis» codiciadas por los coleccionistas expertos que se puedan permitir invertir en estas joyas que leen el tiempo a ritmo mecánico.

 

 

 

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